¡Despega la risa! Este jueves, American Airlines volvió a Venezuela después de siete años de ausencia, con un vuelo desde Miami que aterrizó en Caracas cargado de funcionarios de Washington y periodistas. Es como si el avión trajera más drama que una telenovela de horario estelar.
El vuelo, operado por un Embraer 175 a través de Envoy, marca el regreso de los viajes diarios de la aerolínea al país. Desde el 21 de mayo, planean sumar un segundo vuelo, porque aparentemente uno no basta para tanta expectativa. El secretario de Transporte de EE. UU., Sean Duffy, levantó en enero una prohibición de 2019 que había dejado a las aerolíneas estadounidenses en tierra, y en marzo dio luz verde a American Airlines. Mientras, en el aeropuerto de Maiquetía, la ministra de Transportes venezolana, Jacqueline Faría, celebró la “conectividad” como si fuera el nuevo Wi-Fi gratis del vecindario, proyectando 100,000 pasajeros al año.
Por su parte, el encargado de negocios de EE. UU. en Caracas, John Barrett, lo llamó un “hito histórico” en las relaciones bilaterales, como si reabrir vuelos fuera equivalente a descubrir la cura para el lunes por la mañana. Aseguran que Venezuela está “abierta a los negocios” otra vez, mientras la TSA revisó la seguridad del aeropuerto en marzo, probablemente buscando algo más que el equipaje perdido.
American Airlines, que voló al país desde 1987 hasta la suspensión en 2019, ve en esto una oportunidad para negocios y placer. ¿Y el Departamento de Estado? Bajó la alerta de viaje a “Reconsiderar”, porque nada dice “destino turístico” como un leve riesgo de caos. Así que, prepara tu maleta, pero no olvides el sentido del humor: este vuelo promete más turbulencias diplomáticas que aéreas.