¡Agárrense, que esto parece un culebrón geopolítico! El presidente ruso, Vladimir Putin, llamó a Donald Trump el 29 de abril para advertirle sobre las “consecuencias dañinas” de una nueva acción militar en Irán, según Yuri Ushakov, asesor del Kremlin. Es como si Putin se hubiera autoproclamado el consejero de crisis del vecindario, aunque su historial no sea precisamente de pacifista.
Durante la charla telefónica, que duró más de hora y media, Putin subrayó que un ataque de EE. UU. e Israel no solo afectaría a Irán y sus vecinos, sino que sacudiría a toda la comunidad internacional. Vamos, como tirar una piedra en un lago y esperar que no salpique. También lanzó propuestas para resolver el lío del programa nuclear iraní, aunque Ushakov no soltó prenda sobre los detalles. ¿Será un plan maestro o solo humo para la galería?
Antes de la llamada, Trump seguía con su juego de presiones, diciendo a Axios que el bloqueo a Irán es más efectivo que cualquier bombardeo, y que no tiene prisa por levantar la mano. Mientras tanto, Putin aprovechó para sugerir un alto el fuego temporal en Ucrania por el aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial el próximo mes, como si repetir su tregua de tres días del año pasado, que Kiev ni siquiera acordó, fuera a cambiar algo.
Ushakov afirmó que Putin cree que están cerca de un acuerdo para terminar la guerra en Ucrania, pero con el historial de promesas rotas, esto suena más a cuento de hadas que a diplomacia. ¿Será que Trump se traga otra vez el anzuelo, o este dúo solo está ensayando para una película de intriga internacional?