La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuestionó este viernes las razones de Estados Unidos para imputar al exmandatario cubano Raúl Castro por un supuesto crimen ocurrido hace tres décadas. Durante su conferencia mañanera, la mandataria señaló que la acusación contra Castro, de 94 años, por el derribo de dos aviones en 1996 que causó la muerte de cuatro estadounidenses, refleja una visión histórica de injerencismo estadounidense que no es nueva.
Sheinbaum aclaró que México no comparte esa postura respecto a Cuba, aunque aclaró que no busca confrontación con Washington. Cuba ha calificado los cargos de “acción política”. La presidenta recordó que los hechos ocurrieron hace treinta años y se preguntó qué sentido tiene reactivarlos ahora. La declaración se produjo también en el contexto de las tensiones entre Estados Unidos y Bolivia por la situación del expresidente Evo Morales.
México sigue siendo uno de los principales apoyos políticos de Cuba, un país que atraviesa una severa crisis de combustible, electricidad y alimentos. El gobierno de Sheinbaum ha enviado al menos cinco cargamentos de ayuda humanitaria y busca reanudar envíos de petróleo sin activar sanciones de la administración de Donald Trump. Sheinbaum insistió en que la posición mexicana se basa en el rechazo al injerencismo, no en una alianza automática con La Habana. La diplomacia mexicana intenta equilibrar su respaldo histórico a Cuba con la necesidad de mantener canales abiertos con Estados Unidos en un momento de alta sensibilidad regional.