La clasificación anticipada de México a los dieciseisavos del Mundial 2026 dejó al cuerpo técnico de Javier Aguirre con la rara sensación de que todo salió según el libreto, algo que en el futbol mexicano suele ocurrir con la misma frecuencia que un eclipse. Esa tranquilidad abrió la puerta para que algunos jugadores con minutos escasos reciban su oportunidad antes de la fase de eliminación directa, y el nombre que más ruido genera es el de Guillermo Ochoa.
El portero del AEL Limassol sigue esperando su debut en esta Copa del Mundo. Raúl Rangel ha sido titular ante Sudáfrica y Corea del Sur, pero existe un entendimiento previo con Aguirre que permitiría a Ochoa saltar al campo contra República Checa. La información, reportada por Adalberto Franco de ESPN, ha encendido la expectativa de la afición, que ve en el regreso del arquero una forma de cerrar un círculo que empezó en Alemania 2006.
Ochoa ha sido convocado a seis mundiales y jugado cinco. Se quedó en la banca en 2006 y 2010, pero en Brasil 2014 se adueñó del puesto y dejó actuaciones que aún se recuerdan, como la que protagonizó frente a la selección local. Repitió en Rusia 2018 y Qatar 2022, consolidando un récord que pocos arqueros mexicanos han igualado. Ahora, con la clasificación ya en el bolsillo, el dilema de Aguirre es simple: mantener el once que ganó los dos primeros partidos o darle minutos a un referente histórico antes de los dieciseisavos.
El encuentro ante Chequia llega con seis puntos asegurados y la posibilidad de rotar jugadores sin arriesgar el pase. En ese contexto, Ochoa aparece como el candidato más simbólico para recibir minutos. Si Aguirre lo alinea, el guardameta sumaría una sexta Copa del Mundo y reforzaría un legado que ya parece escrito en piedra. La última decisión, como siempre, queda en manos del técnico.