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Internacional

¡Trump cancela la guerra como quien suspende una quedada en Tinder!

12/06, 08:15:12, 2.png

En un giro digno de una telenovela de sábado por la tarde, el presidente Donald Trump anunció ayer que retiraba sus amenazas de bombardear Irán porque, según él, un acuerdo de paz estaba a punto de firmarse. Mientras el Mundial de fútbol arrancaba en México con su habitual alboroto de vuvuzelas y cervezas, los mercados bursátiles celebraron como si les hubieran tocado la lotería y el precio del petróleo bajó más rápido que las acciones de un político pillado en falso.

Trump lo soltó todo en su red social favorita, con el tono de quien acaba de ganar al parchís: “He cancelado los ataques previstos para esta noche porque las conversaciones con Irán ya están vistas y aprobadas por las más altas autoridades”. Prometió que la firma podría producirse “muy pronto, quizá este fin de semana en Europa”, y hasta sugirió que el vicepresidente JD Vance podría ir en su lugar, como un suplente de última hora en un partido de barrio.

El problema llegó horas después, cuando el Ministerio de Exteriores iraní soltó un comunicado tan seco como un chupito de orujo: “Hasta el momento, Irán no ha llegado a ninguna conclusión definitiva”. La agencia Tasnim recordó que Trump ya había anunciado el mismo acuerdo de paz en 38 ocasiones en los últimos dos meses, convirtiéndolo en el récord mundial de “ya casi lo tenemos”.

Mientras tanto, el general iraní Ali Abdollahi advertía que cualquier ataque recibiría una respuesta “más dura que antes”, y el nuevo organismo encargado del estrecho de Ormuz amenazaba con mantenerlo cerrado “hasta nuevo aviso”, como si fuera el bar de la esquina que cierra por vacaciones sin fecha de reapertura.

Majid, un farmacéutico de 35 años, lo resumió con la sabiduría de quien ha visto demasiadas crisis: “No soy optimista. La brecha entre los dos países es más grande que la que hay entre un hincha del Real Madrid y uno del Barcelona discutiendo en un bar”. Y mientras Trump hablaba de “regalo para el pueblo”, los ciudadanos normales seguían pagando facturas más altas y preguntándose si la próxima amenaza de bombardeo duraría más que un anuncio de rebajas en el supermercado.

En resumen, otra jornada en la que el presidente cambia de opinión más rápido que un político en campaña electoral, los mercados se emocionan por nada y el mundo sigue girando mientras dos bandos se miran como dos gallos en un corral sin decidir quién da el primer picotazo. ¡Paz para todos… o al menos hasta el próximo tuit!