En el Estadio Ciudad de los Deportes, Pumas y Cruz Azul protagonizaron un duelo de Final de Ida que terminó sin goles, pero con más tensión que una cuerda de violín desafinada. La figura indiscutible fue Keylor Navas, el portero costarricense que actuó como si su portería fuera territorio sagrado e impenetrable.
Navas realizó intervenciones que parecieron sacadas de un guion de película de acción barata: tapadas imposibles, salidas precisas y reflejos que dejaron a los delanteros de La Máquina mirando al cielo como si buscaran explicaciones divinas. Su actuación mantuvo el cero en el marcador y dejó la serie completamente abierta para el partido de vuelta en Ciudad Universitaria.
El entrenador Efraín Juárez reconoció que el equipo anticipaba un partido complicado ante el poder ofensivo de Cruz Azul. “Lo sabíamos, con equipos de esta calidad siempre te van a generar, es una realidad, y por eso tenemos al mejor portero en la historia del continente”, declaró tras el encuentro. Juárez añadió que los días previos a la vuelta se usarán para recuperar fuerzas y pulir detalles.
Con el empate sin anotaciones, UNAM llegará al duelo definitivo buscando su octavo título de Liga ante su afición, confiando en que la solidez defensiva exhibida ante Cruz Azul se repita cuando más importa.