Mikel Arriola, comisionado de la Femexfut, eligió al nuevo presidente ejecutivo de la Liga MX como quien escoge al heredero de una empresa familiar con manual de procedimientos. Francisco Iturbide Cera, quien entró hace once años como becario, asumirá el cargo a partir del Apertura 2026 tras recibir el visto bueno del Comité de Ética y el consenso de todos los clubes de Primera División. El movimiento suena a ascenso interno de manual, pero en el futbol mexicano cualquier cambio de sillón suele generar más rumores que un mercado de fichajes cerrado.
Iturbide acumula experiencia como Director General de Competiciones, Operaciones y Desarrollo, donde diseñó calendarios y reglamentos. Antes jugó como delantero en las fuerzas básicas del América entre 2007 y 2010, pasó por Alebrijes de Oaxaca sin debutar en Primera y colgó los botines en 2015 para integrarse a la estructura federativa. Su perfil técnico y operativo representa la apuesta por profesionalizar la Liga desde adentro. La nueva entidad, Liga Mexicana de Futbol Profesional A.C., quedó constituida con cuatro comités de apoyo y un Comité Ejecutivo que dará voz a los clubes en decisiones clave, todo ratificado de forma unánime por los dueños.
El nombramiento exige ratificación de al menos el cincuenta por ciento más uno de la Asamblea de Clubes, un requisito que Iturbide ya cumplió sin tropiezos. Su objetivo declarado es consolidar el crecimiento económico, mantener la integridad competitiva y mejorar infraestructura para los aficionados. Arriola entrega una Liga con rumbo claro y deja al nuevo presidente la tarea de ejecutar la reforma de gobierno corporativo inspirada en prácticas internacionales.
Al final, la Liga MX pasa de torneos improvisados a estructura de corporativo, como si el futbol decidiera dejar de ser circo para convertirse en oficina con café de especialidad.