La selección de Sudáfrica presumió su descanso en Pachuca, Hidalgo, a días de enfrentar a México en el Estadio Ciudad de México. Los Bafana Bafana aterrizaron tras un enredo de visas que incluyó a jugadores y cuerpo técnico, pero ahora aprovechan las horas previas convertidas en una mezcla de concentración y bienvenida con mariachi.
Bajo el mando de Hugo Broos, el plantel ajusta detalles finales en territorio hidalguense. El choque contra el Tricolor será histórico: la segunda vez que ambos equipos abren un Mundial, tras el empate 1-1 en Sudáfrica 2010. Después del debut, los sudafricanos visitarán a República Checa el 18 de junio en Atlanta y cerrarán contra Corea del Sur en el BBVA de Monterrey.
El equipo llega con resultados irregulares: empate 1-1 ante Panamá, derrota 2-1 en el revancha, caída ante Camerún y cero goles contra Nicaragua. En ese último encuentro dominaron el balón pero no encontraron la red, una constante que Broos intenta resolver antes de un torneo donde cada ocasión cuenta. Esta será su cuarta participación mundialista tras debutar en Francia 1998, reaparecer en Corea 2002 y organizar la edición 2010.
Los problemas de visado iniciales contrastaron con la recepción musical en el hotel, recordando que hasta los trámites burocráticos pueden terminar en serenata. Mientras tanto, la falta de puntería sigue siendo el talón de Aquiles de un equipo que genera juego pero lo convierte en empate sin goles.
Al final, Sudáfrica espera que el mariachi hidalguense no sea el único sonido que escuchen en territorio mexicano durante las próximas semanas.