Mayo de 2026 trajo una noticia que parece sacada de un manual de equilibrio improbable: el Índice Nacional de Precios al Consumidor bajó 0.21% mensual y quedó en 3.94% anual, según el Boletín 382/26 del INEGI. El dato, el más bajo de los meses recientes, volvió a meter la inflación general dentro del rango objetivo del Banco de México, entre 2% y 4%. Es como si la economía hubiera encontrado por fin el botón de “modo ahorro” después de varios intentos fallidos.
El componente no subyacente fue el héroe accidental al caer 1.65% mensual, compensando los aumentos en papa y tubérculos, que subieron 12.68%, gas LP doméstico con 2.04% y pollo con 1.52%. Mientras tanto, el índice subyacente avanzó solo 0.22% mensual y 4.19% anual, manteniendo la presión en alimentos procesados, vivienda y servicios. En el mapa regional, Hidalgo, Yucatán y Jalisco lideraron los modestos incrementos mensuales, mientras Sinaloa, Sonora y Baja California Sur aprovecharon los subsidios eléctricos de verano para registrar las caídas más notables.
La Canasta de Consumo Mínimo también bajó 0.29% en el mes, aunque acumula 4.02% anual. El próximo corte llegará el 9 de julio de 2026, momento en que sabremos si este respiro se convierte en costumbre o solo fue un paréntesis bienvenido.
La economía mexicana, por enésima vez, demuestra que puede caminar sin tropezar con cada piedra que le arrojan los precios.