En la Mañanera de este martes, Claudia Sheinbaum convirtió la solicitud estadounidense en un ejercicio de paciencia burocrática digna de quien espera que un vecino devuelva el sacacorchos que pidió prestado hace tres semanas. Sin evidencias, explicó, no hay prisa ni plazo que valga.
La mandataria detalló que el pedido del Departamento de Justicia no es un juicio formal de extradición, sino una detención urgente con fines posteriores. Esa diferencia, señaló, cambia todo: sin documentos que respalden la medida, México no tiene obligación de apresurar nada. Rocha, gobernador con licencia de Sinaloa, sigue en el mismo limbo legal que cualquier trámite que se atora por falta de sellos.
Sheinbaum recordó que la postura mexicana ha sido consistente: no existen elementos suficientes para una captura inmediata. El gobierno considera que la oficina estadounidense presentó una petición incompleta, más parecida a un borrador que a un expediente sólido. Mientras tanto, el mecanismo de cooperación bilateral sigue su curso sin dramatismos innecesarios.
Si el Departamento de Justicia decide avanzar, podrá presentar un juicio formal de extradición en cualquier momento. Por ahora, el asunto permanece en etapa preliminar y cualquier decisión futura dependerá exclusivamente de la documentación que eventualmente llegue desde Washington.
Al final, la presidenta dejó claro que México no improvisa detenciones por pedidos a medias. La pelota, como en cualquier partido serio, sigue del lado de quien debe completar el trámite.