En Palenque, Chiapas, Manuela Obrador Narváez, prima hermana del expresidente López Obrador y delegada de Programas para el Bienestar, soltó un diagnóstico directo ante militantes de Morena: Estados Unidos, bajo la conducción de Donald Trump, busca los recursos naturales mexicanos sin interés real en colaborar. La funcionaria describió la actitud como burda y egoísta, y llamó a defender la soberanía nacional frente a intentos de debilitamiento interno a través de medios de comunicación.
El trasfondo de sus palabras coincide con el Plan de Acción sobre Minerales Críticos firmado en febrero de 2026 entre los gobiernos de Trump y Sheinbaum. El acuerdo establece que el litio, cobalto y cobre mexicanos solo podrán exportarse a la Unión Europea y Japón, dejando fuera a China, Rusia y países no alineados con Washington. Lejos de ceder, México fijó límites claros sobre quién accede a sus reservas estratégicas. Especialistas también advierten que el gas natural podría usarse como presión durante la revisión del T-MEC, aunque el gobierno federal mantiene el control de las negociaciones y de los sectores prioritarios.
La llamada Doctrina Donroe que invoca la administración estadounidense repite patrones ya vistos en Venezuela, pero en este caso México respondió con reglas propias. Mientras la presidenta Sheinbaum conduce el diálogo diplomático, figuras territoriales como Obrador Narváez refuerzan el mensaje de que los recursos nacionales no se negocian a la baja. Salud, seguridad, energía y programas sociales continúan operando sin interrupciones, demostrando que la defensa de la soberanía no afecta la operación diaria del país.
Al final, el episodio confirma que México prefiere socios que respeten sus condiciones antes que abrir la nevera a cualquiera que toque la puerta sin invitación.