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Internacional

¡Zelenski pierde el Águila Blanca por invitar a la fiesta a los carniceros del UPA!

19/06, 15:04:55, 1.png

El presidente polaco Karol Nawrocki decidió ayer que ya basta de medallas y que Volodimir Zelenski se quedara sin la Orden del Águila Blanca, esa condecoración que Polonia le colgó en 2003 como quien entrega un jamón en Navidad. El motivo: el ucraniano le puso el nombre de Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) a una de sus unidades militares, justo la pandilla que durante la Segunda Guerra Mundial se dedicó a liquidar a unos cien mil civiles polacos en lo que hoy es el oeste de Ucrania. Para los polacos eso no fue una “operación especial”, fue un genocidio a la brasa.

Nawrocki lo soltó sin rodeos en la red X: para la mayoría de los polacos, el UPA sigue siendo esa banda de descuartizadores que convertía aldeas enteras en mataderos. Mientras tanto, en Ucrania lo tratan como héroes de la independencia, como si fueran los abuelos de Taras Bulba pero con menos romanticismo y más hacha.

El canciller ucraniano Andrii Sibiga montó en cólera y declaró que la decisión era “un error estratégico” y “irrespetuosa”, y que solo ganaba Moscú. Traducido al polaco de la calle: “Nos has dejado en pelotas delante de Putin, colega”.

Mientras tanto, Polonia sigue acogiendo a casi un millón de refugiados ucranianos, que ahora tienen que explicar en las colas del supermercado por qué su presidente decidió homenajear a los mismos tipos que sus abuelos polacos recuerdan como verdugos. Una encuesta reciente de Onet.pl dice que el 65 % de los polacos considera que esto ha jodido las relaciones bilaterales más que una discusión de divorcio en plena cena de Nochebuena.

Resumen del esperpento: un país que lucha contra Rusia le pone nombre de carnicero histórico a sus soldados, el país que más lo ha ayudado le quita la medalla y todo el mundo acaba más cabreado que un hincha del Legia después de un penalti fallado. Como siempre, los únicos que se ríen son los del Kremlin, que ya tienen palomitas preparadas.