La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que Teotihuacán reabrirá este miércoles 22 de abril, apenas dos días después de que Julio César Jasso Ramírez decidiera convertir la zona arqueológica en escenario de tragedia. Porque nada dice “resiliencia turística” como volver a abrir un sitio donde dos personas perdieron la vida, pero ahora con guardias extras y detectores de metal en modo paranoia. La mandataria garantizó seguridad reforzada para que turistas mexicanos y extranjeros puedan subir las pirámides sin el estrés adicional de esquivar balas.
Sheinbaum explicó que la investigación está en manos de la Fiscalía General de la República, que seguramente ya tiene más carpetas abiertas que papelería en enero. La presidenta también planteó revisar “la influencia del exterior en nuestro país”, porque en la mochila del agresor hallaron literatura sobre la masacre de Columbine de 1999, ese fatídico 20 de abril en Estados Unidos. Al parecer, el tipo quiso hacer cosplay de tragedias gringas como si fueran franquicia de Netflix.
La mandataria reconoció que el cierre temporal afectó a comerciantes y turismo, pero insistió en que la prioridad es proteger vidas, no vender souvenirs de obsidiana. Prometió coordinación entre autoridades federales y estatales para investigar el atentado y evitar que alguien más decida imitar horrores ajenos.
Ahora Teotihuacán reabre con más seguridad que banco en día de quincena, porque las pirámides milenarias no merecen cerrarse por culpa de un imitador con complejo de villano importado. Ojalá la única influencia extranjera que llegue de ahora en adelante sean turistas con cámaras, no copycats con delirios.