Yeraldine Bonilla Valverde, recién estrenada como gobernadora interina de Sinaloa, acudió este martes a reunirse con el Gabinete de Seguridad federal en lo que parece ser el episodio piloto de una serie llamada “Coordinación Institucional: La Saga Continúa”. La cita, encabezada por Omar García Harfuch y con el elenco completo de Defensa, Marina y Guardia Nacional, sirvió para que Bonilla dejara claro que no viene a cambiar el canal, sino a mantenerlo sintonizado en la misma frecuencia.
La mandataria, quien recibió la estafeta tras la licencia temporal de Rubén Rocha Moya, llegó con discurso afinado y toneladas de compromiso institucional. “Asumo mi presencia como una distinción personal”, declaró, como quien acepta el Oscar a Mejor Continuidad Administrativa. Su mensaje fue contundente: cero experimentos, cero giros dramáticos, solo darle play a las políticas de la Cuarta Transformación como si fueran una playlist favorita en modo repetición.
Bonilla aseguró conocer “muy bien” los retos de seguridad que enfrenta Sinaloa, con esa confianza de quien heredó no solo el cargo, sino también el manual de operaciones, el directorio telefónico y las contraseñas del Wi-Fi gubernamental. Prometió “velar minuto a minuto” por la seguridad del estado, lo cual suena agotador pero loable, considerando que eso implica unas 1,440 veladas diarias.
El encuentro concluyó con la gobernadora reafirmando su compromiso de trabajar codo a codo con el Gobierno federal, en una demostración de lealtad institucional tan sólida que podría usarse como material de construcción. Mientras tanto, el Gabinete de Seguridad tomó nota: en Sinaloa, el cambio de guardia viene sin cambio de agenda.