Ver el Mundial 2026 en un bar ya no será tan simple como encender la tele. La FIFA y la ley mexicana imponen que solo empresas autorizadas pueden transmitir los partidos en espacios públicos. Plataformas de streaming y cable residencial sirven únicamente para uso personal, por lo que bares y restaurantes deben pagar licencias comerciales o enfrentar multas que alcanzan hasta 586,500 pesos.
La distinción es clara: si el local cobra entrada, coloca patrocinios o genera ingresos extra por el evento, se considera transmisión comercial. Sin esos extras, la proyección forma parte de la actividad cotidiana, aunque el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial exige contrato con transmisora oficial en cualquier caso. La advertencia de Vix y la Ley Federal del Derecho de Autor dejan poco margen para la improvisación.
Frente a este laberinto de permisos, el Gobierno de la Ciudad de México optó por una solución directa: instalar 18 sedes públicas gratuitas donde cualquiera podrá seguir los encuentros sin riesgo de sanción. Siete de estos espacios transmitirán los 104 partidos durante los 39 días del torneo, mientras que once se enfocarán en los juegos de la selección mexicana y encuentros destacados. Además de la señal, ofrecerán actividades culturales y deportivas para habitantes y visitantes.
El contraste resulta evidente. Mientras las reglas de la FIFA convierten cada pantalla en un potencial problema legal, las sedes capitalinas garantizan acceso libre y seguro. Quienes prefieran el ambiente de los Fan Fest oficiales también tendrán esa opción en las ciudades sede. Al final, el aficionado que busque ver el torneo sin complicaciones ya sabe dónde acudir sin revisar contratos ni calcular multas.