Cruz Azul anunció que regresará al Estadio Azteca para la Jornada 17 contra Necaxa, en lo que parece una cita de reencuentro emocional que durará exactamente 90 minutos más tiempo añadido. Después de casi dos años jugando en Puebla mientras el Coloso se maquillaba para el Mundial 2026, La Máquina finalmente podrá reencontrarse con su afición chilanga, aunque solo para despedirse nuevamente y regresar al Cuauhtémoc en Liguilla. Es como volver con tu ex solo para recordar por qué terminaron.
El club agradeció a la Liga MX y a la administración del Estadio Banorte por aprobar este cambio de última hora, como si fuera un favor cósmico y no simplemente usar un estadio que técnicamente es su casa. La directiva explicó que quieren “reconectar con la afición”, lo cual suena romántico hasta que recuerdas que los cementeros llevan meses cobrando boletos completos en Puebla mientras prometían que “pronto, pronto” volverían. Ahora resulta que ese “pronto” significa un partido, literalmente uno, antes de largarse de nuevo.
Lo mejor es que para Cuartos de Final volverán al Cuauhtémoc por “cuestiones logísticas”, un eufemismo corporativo que básicamente significa “nos gusta Puebla y el Azteca todavía huele a pintura fresca”. Mientras tanto, la afición cementera deberá decidir si vale la pena viajar a la CDMX solo para ver a su equipo jugar contra Necaxa, sabiendo que la semana siguiente tendrán que agarrar carretera rumbo a Puebla nuevamente.
En resumen, Cruz Azul regresa triunfal al Azteca con la misma energía de alguien que vuelve a casa solo para recoger ropa limpia.