¡Drama en Madrid! José Luis Ábalos, exministro de Transportes y cerebro detrás del ascenso de Pedro Sánchez, se defendió este lunes en el Tribunal Supremo por el escándalo de las mascarillas pandémicas. Niega todo: comisiones, corrupción y hasta haber contratado algo en su vida. “Fue un contrato más”, dijo, como si hablar de 8 millones de mascarillas fuera pedir un café.
Ábalos, de 66 años, fue el titán del PSOE y mano derecha de Sánchez, pero ahora enfrenta un juicio incómodo para los socialistas, que quedará visto para sentencia esta semana. Insiste en que traer mascarillas en 2020 fue una odisea heroica, a precio de ganga, y que cualquier fallo fue por la urgencia. “Yo no contraté jamás, solo dije que las trajeran rápido”, aseguró, echando el balón a los técnicos de su ministerio. ¿Responsabilidad? Cero.
Junto a su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, enfrenta cargos por presunta corrupción en esas compras y por maniobras para rescatar Air Europa. Las acusaciones son jugosas: sobresueldos, vacaciones pagadas, favores personales y más. La fiscalía no cede y pide 24 años para Ábalos, 19 y medio para García y 7 para Aldama, quien, libre bajo fianza, señaló a Sánchez como el “jefe” de la trama. Ábalos contraataca diciendo que esto es un circo politizado por el Partido Popular para ensuciar su nombre.
Sánchez, mientras, se distancia de su exaliado, aunque el caso salpica su entorno y debilita su frágil mayoría en el Parlamento. Con más escándalos en su círculo, esto parece una telenovela. ¿Sentencia o salvavidas? El tiempo dirá si Sánchez esquiva el golpe.