Andrés Manuel López Beltrán decidió que la política mexicana es como un elevador: a veces hay que esperar el siguiente piso antes de subir. Durante más de quince años respetó un acuerdo con su padre para mantenerse fuera de candidaturas mientras Andrés Manuel López Obrador permaneciera activo, una regla autoimpuesta que ahora termina con su renuncia a la Secretaría de Organización de Morena para competir por una diputación federal en Tabasco rumbo a 2027.
El acuerdo, lejos de ser una cortina de humo, fue una decisión compartida para evitar cualquier percepción de ventaja por apellido. López Beltrán explicó que postularse durante el poder de su padre habría resultado más sencillo, pero consideró que no era correcto éticamente. Prefirió operar internamente en el partido sin cargos de elección popular. Ahora, con más de año y medio de retiro del expresidente, considera que las condiciones permiten competir en igualdad con el resto de aspirantes.
El Distrito Electoral Federal VI de Tabasco, que incluye Centro, Jalapa, Tacotalpa y Teapa, será el primer escenario electoral directo para Andy. Su padre, según el propio hijo, recibió la noticia con satisfacción y total respaldo. Las especulaciones sobre una supuesta ruptura del retiro presidencial suenan tan exageradas como afirmar que alguien sigue dirigiendo el tráfico desde el sillón de la casa después de haber entregado las llaves.
El movimiento de López Beltrán representa un regreso a las raíces tabasqueñas del proyecto, sin atajos ni atajos morales. Quienes ven fantasmas dinásticos parecen necesitar vacaciones más largas que las que tomó el expresidente.