Saúl Canelo Álvarez perdió ante Terence Crawford el 13 de septiembre en el Allegiant Stadium de Las Vegas por decisión unánime con tarjetas de 116-112, 115-113 y 115-113. El norteamericano se llevó los cuatro títulos de las 168 libras y luego decidió retirarse, dejando al mexicano sin la revancha que muchos aficionados esperaban.
Canelo reconoció que el público merecía otra pelea, pero aceptó que las circunstancias del boxeo profesional no siempre coinciden con los deseos de la afición. En lugar de insistir en una demanda imposible, el tapatío explicó que prefirió tomarse el tiempo necesario para recuperarse de lesiones y volver con mejor preparación. Su próximo compromiso será el 12 de septiembre en Riad contra Christian Mbilli por el cinturón supermediano del Consejo Mundial de Boxeo.
El combate en Arabia Saudita genera expectativa porque enfrenta a un Canelo de 35 años, con récord de 63 victorias, 39 por nocaut, tres derrotas y dos empates, contra un rival que busca consolidarse. El mexicano ha dejado claro que aprendió de la experiencia anterior y que no repetirá errores de preparación. Mientras tanto, la repentina retirada de Crawford se convirtió en un tema secundario que solo sirvió para recordarle a todos que los planes en el cuadrilátero cambian más rápido que un cambio de esquina entre rounds.
La decisión de Canelo de enfocarse en Mbilli demuestra que el boxeador jalisciense entiende que el tiempo y las lesiones pesan más que cualquier rencor pendiente. El público podrá juzgar si la revancha era necesaria o si simplemente era más fácil exigirla desde la distancia que volver a entrenar doce asaltos bajo el sol del desierto.