¡Agárrense, que esto parece un culebrón futbolero! Mientras la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) y los clubes se pelean esta semana por permisos y amenazas, el nombre de Carlos Vela resurge como el fantasma de las navidades pasadas. ¿Se acuerdan cuando el “Bombardero” le dijo “no, gracias” a dos Mundiales? Sí, un drama que ni Televisa se atrevería a producir.
Todo empezó tras el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando Vela y Efraín Juárez fueron suspendidos seis meses por la FMF por organizar una fiestecita en Monterrey durante una concentración. ¿El pecado? Mujeres y “conducta inapropiada”, según los moralistas de la época. Vela, sintiéndose el chivo expiatorio, dijo: “¿En serio? ¿Por una pachanga?”. Bajo el mando de Néstor de la Torre, la sanción fue más exagerada que un penalti mal marcado, y así comenzó el divorcio con el Tri. Luego vinieron las negativas a Copa América 2011, Londres 2012 (sí, los de la medalla de oro), Copa Confederaciones 2013 y el colmo: Brasil 2014. Miguel “Piojo” Herrera fue hasta España a rogarle, pero Vela lo bateó como pitcher de Grandes Ligas: “No estoy concentrado, no voy a rendir”. Punto y final.
Sin embargo, post-Mundial, Vela regresó con el Piojo, marcando dos goles contra Holanda en un 3-2 épico. Aunque brilló en Rusia 2018 con un golazo a Corea del Sur, su adiós fue en octavos contra Brasil. Para 2019, ya en la MLS con LAFC, y bajo el mando de “Tata” Martino, Vela sentenció: “Ya jugué mucho, que vengan los jóvenes. A los 34 no pintaré en Qatar 2022”.
Mientras las redes arden con teorías, la FMF sigue firme, manejando el circo con mano de hierro. Al final, Vela es como ese ex que siempre vuelve en recuerdos, pero México sigue adelante, ¡con o sin drama!