Ceci Flores, líder del Colectivo de Madres Buscadoras de Sonora, envió carta a Joaquín “El Chapo” Guzmán solicitando información sobre personas desaparecidas por el Cártel de Sinaloa, porque al parecer cuando las autoridades no responden, toca pedirle favores al capo desde su celda en Colorado. La rastreadora busca a su segundo hijo, Alejandro Guadalupe Islas Flores, desaparecido en Los Mochis en octubre de 2015 por personas que trabajaban para “El Chapo”, identificadas como “El Chava”, “El Chato”, “El Mudo” y al menos diez más con apodos dignos de película clase B.
“Mirando en redes sociales la carta que el Chapo manda exigiendo vida digna en prisión, me atrevo a pedirle sea solidario y empático con madres que luchamos incansablemente”, dijo Flores en video con la esperanza de quien ya escarbó tierra con sus manos durante diez años sin resultados. Solicitó al exlíder del cártel una carta indicando dónde dejaron a los desaparecidos, apelando a su supuesta bondad con pobres y necesitados, porque nada dice “filántropo incomprendido” como narcotraficante condenado a cadena perpetua.
“Sé que eres persona buena que ayudó a mucha gente. Mándanos una carta”, suplicó la madre buscadora, dejando su domicilio para recibir respuesta del capo más famoso del mundo desde la prisión ADX Florence. Aseguró tener miedo, pero su dolor “es más grande”, porque cuando el sistema falla, hasta cartas a criminales parecen opción razonable.
El 10 de abril, “El Chapo” envió carta manuscrita en inglés con errores gramaticales al juez Brian Cogan denunciando violaciones constitucionales y pidiendo trato justo. Ahora Ceci espera respuesta desde esa misma celda, cruzando dedos para que el narcotraficante tenga mejor memoria que ortografía.