La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, sugirió declarar el 11 de junio como día de descanso oficial para facilitar la movilidad y las celebraciones del partido inaugural del Mundial FIFA 2026 entre México y Sudáfrica. La idea generó expectativa inmediata entre empleados que ya calculan cómo estirar el fin de semana, aunque la Ley Federal del Trabajo todavía no reconoce esa fecha entre sus nueve días feriados obligatorios.
México albergará trece partidos del torneo, repartidos entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. En el Estadio Azteca, la selección jugará contra Sudáfrica el 11 de junio a las 15:00, Uzbekistán el 17 de junio, Chequia el 24 de junio, además de un dieciseisavos de final el 30 de junio y octavos el 5 de julio. Guadalajara recibirá el encuentro de México ante Corea del Sur el 18 de junio, junto con otros partidos que incluyen a Uruguay, España y Colombia.
La propuesta de Brugada busca que la gente pueda desplazarse sin complicaciones y participar en los festejos, algo que suena razonable cuando el país entero se convertirá en sede mundialista. Sin embargo, convertir un partido de fútbol en feriado nacional requiere más que entusiasmo: necesita reforma legal y acuerdo entre poderes que, hasta ahora, no se han materializado.
Mientras tanto, las empresas evalúan si dar el día libre por voluntad propia o mantener la jornada normal y arriesgarse a que los empleados lleguen con resaca patriótica. El debate revela que, en México, el fútbol sigue siendo el único evento capaz de cuestionar el calendario laboral más rápido que cualquier reforma sindical.
Al final, el verdadero partido se jugará entre la ilusión ciudadana y los trámites burocráticos que decidirán si el 11 de junio será fiesta o solo otro jueves con bandera en el balcón.