Justo cuando parecía que el acceso al aborto no podía ser más complicado que pedir pizza en una tormenta, la Corte Suprema de EE. UU. ha restablecido temporalmente el envío por correo de la mifepristona, la píldora estrella para interrupciones voluntarias del embarazo. Esto, tras un bloqueo la semana pasada por un tribunal ultraconservador que parecía querer complicar todo más que un formulario de impuestos.
El drama comenzó con el fallo de 2022 de la Corte Suprema, que básicamente dijo “cada estado haga lo que quiera” con el aborto, dejando a una veintena de ellos prohibiéndolo o poniéndole más trabas que a un aeropuerto en temporada alta. El 1 de mayo, el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito, con su vibe más conservadora que una biblioteca victoriana, frenó el envío de mifepristona a nivel nacional. Esto afectó especialmente a la telemedicina, que cubre más de un cuarto de estos procedimientos. Imagina: querer privacidad y terminar en un culebrón legal.
Danco, el laboratorio detrás de la píldora, corrió a la Corte Suprema alegando un caos total para fabricantes, farmacias y pacientes. La Corte, sin mucha explicación, dijo “ok, pausa al drama” y suspendió la restricción hasta el 11 de mayo mientras todos presentan sus papeles. Esto revierte, por ahora, la decisión impulsada por Luisiana, un estado con reglas antiaborto más estrictas que un profesor de matemáticas en un examen final. Aunque la FDA aprobó la mifepristona en 2000 y desmintió riesgos, Luisiana insiste en que es más peligrosa que un selfie en un acantilado.
Así que, mientras el reloj legal sigue tic-tac, el envío por correo vuelve como un héroe de película de bajo presupuesto. ¿Durará este respiro o será otro giro en esta montaña rusa? Esto está más revuelto que un cóctel de medianoche.