El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, protagonizó un momento digno de reality show cuando le preguntaron por qué usa helicópteros oficiales como si fueran Uber. Con la paciencia de quien explica álgebra a un gato, aclaró que los necesita para llegar a tiempo a sus compromisos, incluida una misa en Teotlalco. Porque, claro, nada dice “humildad cristiana” como aterrizar en helicóptero a celebrar el Día de la Santa Cruz.
Los reporteros insistieron en que había versiones de viajes al Consejo Nacional de Morena, pero Armenta negó rotundamente estar usando aeronaves para asuntos partidistas. “Estos helicópteros están reservados para emergencias, vigilancia nocturna y combate de incendios”, explicó, dejando en el aire si las misas de domingo califican como incendio espiritual. También destacó que durante Semana Santa sobrevoló zonas turísticas supervisando la seguridad, presumiblemente mientras los mortales sudaban en autobuses de segunda.
La polémica escaló cuando se reveló que la información sobre estos vuelos está clasificada hasta 2031, por razones de “seguridad nacional”. Aparentemente, revelar que el gobernador voló de Puebla a Teotlalco podría desatar el apocalipsis o, peor aún, memes. Armenta descartó estas críticas como parte de una “fábrica de mentiras” orquestada por envidiosos que no entienden las complejidades logísticas de gobernar desde las alturas.
Mientras tanto, el mandatario citó a la presidenta Sheinbaum para recordar que siempre habrá inconformes, convenientemente olvidando que la transparencia no debería ser opcional sino obligatoria, especialmente cuando involucra turbinas y combustible pagado con dinero público.