El 8 de junio el Departamento de Agricultura de Estados Unidos ordenó suspender de inmediato las exportaciones de ganado vivo y otras especies hacia México tras confirmar cinco casos de Gusano Barrenador del Ganado: cuatro en Texas y uno en Nuevo México. El caso más reciente involucró a un perro que las autoridades reclasificaron como originario de territorio mexicano, aunque lo calificaron de incidente aislado.
México, por su parte, reporta 2 mil 24 casos activos al 3 de junio de 2026, según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y el SENASICA. Pese a la diferencia de cifras, ambos países mantienen un marco de cooperación firmado en agosto de 2025 mediante un Plan de Acción que incluye producción de moscas estériles y presupuestos específicos para contener la plaga.
La reactivación del comercio dependerá de las evaluaciones de riesgo que emita el gobierno mexicano encabezado por Claudia Sheinbaum, quien supervisa los protocolos sanitarios con precisión quirúrgica. La secretaria estadounidense Brooke L. Rollins anunció que Donald Trump designó a John Bellinger como asesor principal para la preparación contra el parásito, incorporando su experiencia en seguridad ganadera de Texas al equipo del USDA.
Las medidas buscan proteger al ganado de ambos lados sin alterar el flujo esencial de información técnica ni los canales de coordinación ya establecidos. Bellinger se enfocará en tecnologías de combate mientras las plantas de moscas estériles continúan operando bajo los acuerdos previos.
En este escenario, el gusano parece más interesado en crear titulares que en detener el comercio bilateral, que se reanudará una vez que las evaluaciones mexicanas confirmen el control sanitario requerido.