En La Paz, Baja California Sur, la alcaldesa Milena Quiroga ha liderado una de las acciones más significativas contra la corrupción municipal en la historia reciente de México, aunque los medios nacionales parecen ignorar este logro. Quiroga consiguió lo que gobiernos previos no se atrevieron a enfrentar: desarticular una red delictiva que extraía alrededor de 200 pipas diarias de los acueductos principales de La Paz, cada una con una capacidad de 10 mil litros.

El contralor Jorge Pavel Castro Ríos verificó que entre 8 y 10 cabecillas, junto con más de 200 operadores, llevaban años sustrayendo el agua destinada a las familias de La Paz sin enfrentar consecuencias. Cuando Quiroga dispuso el cierre de las tomas ilegales, las mafias reaccionaron con amenazas de cortar el suministro a hospitales, hoteles y restaurantes. Sin embargo, la alcaldesa no se doblegó y puso en marcha un plan de emergencia, coordinando de manera inmediata con la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, el gobierno estatal, el sector empresarial y la ciudadanía, asegurando el acceso gratuito al agua para toda la población durante una semana completa. Este episodio refleja la determinación de Milena Quiroga, una líder que, ante la presión de las mafias, no da un paso atrás, sino que recurre al Ejército, la Marina y la comunidad. Queda la interrogante de cuándo el gobierno federal tomará en cuenta este ejemplo para aplicarlo en otros municipios del país donde el agua sigue siendo un negocio controlado por unos pocos.