¡Tensión en el aire! Ucrania e Israel intercambiaron dardos diplomáticos este martes tras las acusaciones del presidente Volodímir Zelenski sobre la compra de cereales “robados” de territorios ucranianos ocupados por Rusia. Kiev amenaza con sanciones a quienes se lucren con esto, mientras Israel pide pruebas. ¿Grano o gran drama?
Zelenski denunció en redes sociales que otro buque cargado de cereales de las regiones ocupadas por Rusia desde 2022, y Crimea desde 2014, llegó a un puerto israelí. “Esto no es, ni puede ser, un negocio legítimo”, afirmó, subrayando que en cualquier país normal comprar bienes robados implica responsabilidad penal. “Las autoridades israelíes no pueden ignorar qué barcos llegan ni qué carga transportan”, disparó. Ucrania considera que todo grano de estas zonas, reconocidas internacionalmente como suyas, es robado, aunque Rusia las llama “nuevos territorios” sin aclarar la legalidad de las exportaciones.
Kiev convocó al embajador de Israel por su supuesta inacción, mientras Zelenski reveló que Rusia ha robado más de dos millones de toneladas de cereales solo en 2025 de territorios ocupados. Anunció sanciones contra quienes participen en este “esquema criminal” y lamentó que, pese a esfuerzos diplomáticos, el barco no haya sido detenido. En las últimas semanas, varios cargamentos habrían llegado al puerto de Haifa, según Ucrania.
El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, contraatacó desde Jerusalén: “Kiev no ha aportado pruebas. El buque no ha entrado al puerto ni presentado documentos. No podemos verificar sus afirmaciones”. Esto parece más un duelo de tuits que una negociación. ¿Lograrán Ucrania e Israel ponerse de acuerdo o seguirá este grano siendo el centro de una disputa internacional?