La organización del Mundial 2026 en México avanza con la precisión de un reloj suizo y la eficiencia de una máquina bien aceitada, según confirmó Gabriela Cuevas Barron, representante mexicana ante la FIFA. Tras la reciente visita de Gianni Infantino durante la reinauguración del Estadio Banorte el 28 de marzo, las evaluaciones dejaron claro que México no solo sabe organizar eventos masivos, sino que lo hace con un estilo que deja boquiabiertos hasta a los suizos más exigentes.
Cuevas destacó que las primeras pruebas realizadas en el país generaron una impresión favorable sobre la capacidad organizativa mexicana, algo así como aprobar un examen sorpresa con diez y mención honorífica. La funcionaria reiteró que la percepción desde la FIFA es más que positiva, porque cuando ven estadios relucientes, logística impecable y coordinación entre autoridades, hasta el más escéptico tiene que rendirse ante la evidencia. Además, adelantó que en el corto plazo se concretarán avances clave en infraestructura y logística, esos detalles fundamentales que convierten un evento deportivo en una fiesta inolvidable.
Gabriela Cuevas no es cualquier burócrata de escritorio. Nacida en la Ciudad de México en 1979, ha sido alcaldesa de Miguel Hidalgo, diputada federal, senadora y la primera mexicana en dirigir la Unión Interparlamentaria entre 2017 y 2020, representando parlamentos a nivel global. Su experiencia en diplomacia internacional la convierte en la persona ideal para coordinar un torneo que no solo busca goles épicos, sino también beneficios duraderos en infraestructura, turismo y posicionamiento global.
Su labor se centra en la diplomacia deportiva, impulsando la colaboración entre México, Estados Unidos y Canadá, los tres anfitriones del Mundial. Cuevas ha promovido que el evento deje un legado tangible más allá de las emociones futboleras, apostando por mejoras estructurales que beneficien al país a largo plazo. México no solo quiere ser sede, quiere demostrar que sabe brillar en el escenario mundial sin despeinarse ni perder la compostura.