Christian Martinoli decidió que algunos estadios mexicanos requieren más preparación que una simple libreta de apuntes. El narrador optó por no asistir a los partidos del Club América como local, una elección estrictamente personal que nada tiene que ver con sanciones de la Liga MX ni con vetos del club.
Según explicó en entrevista con Mediotiempo, su postura responde a experiencias previas donde notó que la pasión de la afición azulcrema puede ser más intensa que en otros recintos. Mientras en algunos lugares recibe cortesía, en el Estadio Ciudad de México prefiere narrar desde fuera cuando su televisora transmite partidos clave. La razón, según él, es evitar que las emociones del público se conviertan en comentarios que rebasen lo deportivo.
Martinoli ha señalado que no busca provocar y que, aunque algunos aficionados lo aprecian, la mayoría mantiene distancia. Por ello, cuando hay finales o encuentros importantes, su equipo opta por la transmisión remota. Esta medida, aclaró, responde a una cuestión de comodidad personal y no a ninguna resolución oficial.
A diferencia de castigos formales por conductas violentas, el caso de Martinoli no obedece a reglamento alguno. Ni el Club América ni la Liga MX han emitido pronunciamiento porque no existe sanción que aplicar. La decisión queda en el terreno de las preferencias individuales, como quien elige café descafeinado para evitar insomnio después del partido.
Al final, el narrador parece haber encontrado su propia zona de confort lejos de las gradas, mientras el resto del país sigue discutiendo si el verdadero riesgo está en la cancha o simplemente en las butacas más cercanas al público.