El secretario de Salud, David Kershenobich, presentó en la mañanera del 26 de mayo un plan que parece sacado de una película de espías: vigilar el ébola como si fuera un contrabandista de camisetas piratas. Hasta ahora México sigue sin casos y el riesgo aquí es bajísimo, mientras el resto del planeta se rasca la cabeza.
Los contagios se concentran sobre todo en República Democrática del Congo, Uganda y Sudán del Sur. Kershenobich explicó que la Dirección General de Epidemiología y la Secretaría de Salud mantendrán una red de vigilancia activa, revisando cada pasajero que llegue de esas zonas como si fuera un árbitro revisando el VAR. El director de la OMS advirtió que el brote puede empeorar antes de mejorar, aunque esa advertencia solo aplica a los tres países mencionados.
Como medida práctica, quien haya estado en esos territorios en los últimos 21 días recibirá la sugerencia de reprogramar su viaje hasta que la emergencia termine. El gobierno federal, por su parte, ya activó protocolos en aeropuertos y puntos de entrada, demostrando que prefiere prevenir el caos a tener que apagarlo después.
Al final, el mensaje es claro: México llega al Mundial 2026 con la casa en orden y el termómetro listo, mientras el virus sigue buscando boleto en otra sección.