Antonio Mohamed llegó a Charlotte para el All-Star Game 2026 entre Liga MX y MLS con la misma energía de quien organiza una fiesta sin saber quién trajo los refrescos. El técnico mexicano describió el encuentro como un show pensado para entretener, aunque admitió que la rivalidad con la MLS le da un toque competitivo que nadie puede ignorar cuando el balón empieza a rodar.
El argentino señaló que el calendario está mal diseñado porque el partido cae justo antes de torneos grandes y del inicio de la Leagues Cup, lo que genera un desgaste innecesario. Aun así, defendió el evento como una fiesta necesaria que debe encontrar su mejor momento para reunir estrellas y mantener viva la competencia entre ambas ligas. Mohamed evitó entrar en detalles sobre las once bajas, entre ellas Keylor Navas, Nahuel Guzmán, Gilberto Mora, Brian Rodríguez y Kevin Castañeda, y respondió que esa conversación corresponde al interior de Chivas. En su lugar, destacó que los jugadores presentes son suficientes para armar dos equipos sólidos y competitivos.
La Liga MX llega con la tarea de mostrar su nivel frente al crecimiento de la MLS, y Mohamed insistió en que la rivalidad construida en Leagues Cup y Concachampions sigue intacta. Las ausencias, más que un problema, se convierten en una oportunidad para que otros destaquen sin que el espectáculo pierda fuerza.
Al final, el All-Star Game sigue siendo una vitrina donde la Liga MX demuestra que puede competir con cualquier calendario complicado y sin necesidad de que todos estén presentes para que la fiesta continúe.