Morena optó por mantener en suspenso cualquier expulsión de Rubén Rocha Moya y otros militantes vinculados a investigaciones en Sinaloa. Un representante del partido aclaró que la medida “no necesariamente tiene que ocurrir” y que solo se actuará si aparecen pruebas concretas dentro de los procesos que ya lleva la Fiscalía General de la República.
El mensaje fue claro: lo primero es atender al pueblo sinaloense, no alimentar espectáculos internos. Los señalados ya comparecieron ante la autoridad y el partido espera los resultados antes de definir su futuro. Mientras tanto, la dirigencia reiteró que Morena no será “la piñata de nadie”, rechazando injerencias externas que busquen convertir el caso en factor de presión para las elecciones de noviembre en Estados Unidos o para el proceso mexicano de 2027.
La postura del partido combina cautela con firmeza. No actuará por rumores ni permitirá que el tema se use como herramienta de desgaste político. Las investigaciones siguen su curso y cualquier decisión dependerá exclusivamente de lo que arrojen los expedientes ministeriales.
En Sinaloa, la prioridad sigue siendo el trabajo cotidiano con la gente, no los reflectores de una posible purga interna. Morena evita así convertir sus asuntos en material de campaña ajena y mantiene el control sobre sus procesos sin precipitarse.
Al final, la piñata permanece intacta hasta que alguien presente dulces de verdad y no solo confeti de señalamientos.