La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este miércoles que un equipo técnico de Petrobras llegará a México el próximo 13 de mayo para explorar acuerdos de colaboración con Pemex. La noticia fue recibida con entusiasmo moderado y cierto nerviosismo institucional, considerando el historial de Pemex para mantener relaciones internacionales estables sin drama innecesario.
Sheinbaum detalló que la cooperación abarcará producción, exploración y transformación energética, con énfasis en intercambio de metodologías para extracción petrolera y desarrollo de biocombustibles. Básicamente, Petrobras traerá las recetas secretas y Pemex promete no prenderles fuego accidentalmente. Hasta ahora no existe acuerdo formal firmado, lo cual es prudente: nadie firma nada hasta verificar que ambas partes saben usar un bolígrafo sin incidentes.
La mandataria subrayó que la alianza permitirá aprovechar desarrollos tecnológicos brasileños en petróleo, biodiésel y etanol, áreas donde Petrobras posee experiencia comprobada y patentes que no implican cinta adhesiva ni esperanza ciega. El objetivo es fortalecer la capacidad productiva de Pemex y diversificar tecnologías energéticas, objetivos ambiciosos para una empresa que considera “diversificar” sinónimo de cambiar de proveedor de café.
El acercamiento comenzó tras reuniones entre directivos mexicanos y brasileños, incluyendo el encuentro del 24 de abril entre Sheinbaum y Magda Chambriard, presidenta de Petrobras. Previamente, Lula da Silva había propuesto una alianza estratégica para exploración conjunta en el Golfo de México, llamando personalmente a la “compañera Claudia” con entusiasmo diplomático. México respondió con cortesía y optimismo realista: saben que necesitan ayuda, pero prefieren no admitirlo en voz alta. La visita de mayo determinará si esta colaboración despega o se queda atascada como tanque sin gasolina.