El decreto que formaliza el Puerto de Loreto como instalación de altura y cabotaje desató un debate donde la burocracia portuaria compite con la imaginación de activistas que ven colisiones masivas con ballenas en cada trámite administrativo. Publicado el 10 de abril de 2026 en el Diario Oficial de la Federación, el ajuste corrige una irregularidad que arrastraba el puerto desde 2006, cuando recibía embarcaciones de gran calado sin la categoría adecuada.
La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que el gobierno no busca afectar ninguna especie marina y anunció que el decreto será corregido para garantizar equilibrio. La Secretaría de Marina defendió la medida como un paso necesario para cumplir normatividad nacional e internacional, tras la solicitud estatal presentada en 2024 por la Administración Portuaria Integral de Baja California Sur. Tres reuniones con la comunidad han permitido aclarar alcances y mantener comunicación abierta con todos los sectores.
El Parque Nacional Bahía de Loreto sigue siendo prioridad, y la regularización busca ordenar operaciones existentes sin alterar la protección de especies como la ballena azul o la jorobada. Las preocupaciones ambientales se atienden mediante diálogo, mientras el puerto avanza hacia una operación moderna que impulse la economía regional de manera ordenada.
El cruce de posturas ha convertido un ajuste administrativo en un episodio donde las ballenas parecen tener más agentes de prensa que capitanes de barco. La decisión mantiene el foco en la legalidad y el desarrollo responsable, dejando claro que el gobierno federal prioriza tanto el comercio marítimo como la conservación del entorno.