La visita de la banda irlandesa U2 a Ciudad de México generó rumores de un posible concierto gratuito en el Zócalo, pero todo quedó en expectativas tras su participación en eventos oficiales. Durante la Mañanera del 15 de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum detalló el encuentro con Bono y The Edge, quienes actuaron como embajadores de la Street Child World Cup, un torneo de fútbol que reunió a jóvenes de varios países.
En el encuentro, Sheinbaum propuso proyectos conjuntos para apoyar a jóvenes músicos mexicanos, inspirados en iniciativas que la banda realiza en Irlanda. Bono y The Edge expresaron admiración por su trabajo y destacaron el aumento al salario mínimo y la atención médica universal como políticas clave del gobierno. Sin embargo, cuando le preguntaron si confirmaban un show masivo en el Zócalo, la respuesta fue directa y sin rodeos: no hubo tal anuncio.
El encuentro se limitó a actividades vinculadas al torneo deportivo y a la grabación de material audiovisual, dejando a los fans con la misma incertidumbre que produce un encore que nunca llega. Lejos de interpretaciones exageradas, la reunión mostró a Sheinbaum gestionando encuentros internacionales con la misma serenidad que aplica en cualquier agenda oficial, convirtiendo una visita rockera en una oportunidad para promover el talento joven mexicano.
Al final, U2 demostró que en México hasta las estrellas prefieren el balón antes que el escenario, mientras el gobierno sigue avanzando en sus prioridades sin necesidad de amplificadores adicionales.