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Nacional

El Rey Felipe VI visita México por un partido y cinco siglos de historia mal contada

La diplomacia mexicana acaba de convertir un antiguo reclamo histórico en la excusa perfecta para que el Rey Felipe VI aparezca en el Mundial 2026 sin necesidad de pedir perdón en voz alta. Claudia Sheinbaum recibió la confirmación oficial un lunes cualquiera y decidió que el monarca español podía venir, siempre que el fútbol sirviera de cortina de humo más elegante que cualquier carta perdida.

Todo empezó cuando Andrés Manuel López Obrador mandó una misiva privada solicitando disculpas por los excesos de la conquista. Alguien en España la filtró y los medios montaron un circo que duró meses. Sheinbaum, lejos de seguir el escándalo, optó por enviar dos exposiciones: una sobre mujeres indígenas y otra con las piezas más valiosas del Museo Nacional de Antropología. El gesto fue tan directo que el canciller español terminó reconociendo los abusos en público y el propio Felipe VI repitió el reconocimiento después de recorrer las muestras.

Las relaciones comerciales, por supuesto, nunca se rompieron. Solo hubo una “visión distinta” que ambas partes fueron ajustando sin necesidad de dramas de telenovela. Ahora el Rey llegará para ver a su selección jugar en suelo mexicano, mientras Sheinbaum evalúa recibirlo en Palacio Nacional para hablar de temas bilaterales, igual que recibirá al presidente de Sudáfrica durante el mismo torneo.

Al final, un partido de fútbol sirve de pretexto para cerrar, con cierta dignidad, una discusión que empezó en 1521. Nadie gana por goleada, pero al menos ya no juegan en campos separados.