El presidente Donald Trump está presionando al Congreso para que prorrogue la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), la autorización de vigilancia que permite a las agencias monitorear a sospechosos extranjeros sin órdenes judiciales, antes de que expire este viernes. La solicitud se produce en medio de una incómoda demora, ya que el director interino de inteligencia nacional no puede asumir el cargo hasta el 19 de junio, lo que deja a la oficina en una situación de espera que se asemeja a un juego burocrático de sillas musicales.
Trump describió la ley como esencial para proteger a las tropas y a los ciudadanos, especialmente ante la proximidad de la Copa Mundial y el 250 aniversario del país. Solicitó a los legisladores una prórroga a corto plazo para ganar tiempo mientras selecciona a un director permanente con experiencia en seguridad nacional. Bill Pulte, el director de la agencia de financiamiento de vivienda designado para el cargo interino, se centrará en reducir el tamaño de la oficina de inteligencia y en reubicar al personal en sus agencias de origen. Los demócratas se han negado a respaldar la prórroga mientras Pulte ocupe el cargo temporal, lo que Trump calificó como un intento de tomar la seguridad nacional como rehén por motivos políticos ajenos a este asunto. Anteriormente, Pulte había recomendado investigaciones contra varias figuras demócratas por acusaciones de fraude hipotecario que nunca resultaron en condenas.
Esta disposición permite a las agencias de inteligencia recopilar datos directamente de compañías de telecomunicaciones como AT&T y Google cuando los objetivos son extranjeros cuyas actividades podrían afectar a Estados Unidos. El enfrentamiento ha transformado una renovación rutinaria en una disputa partidista donde ambas partes insisten en defender al país, pero dedican más energía a bloquearse mutuamente que a aprobar algo.
Al final, el episodio se asemeja a dos equipos discutiendo sobre quién se queda con la linterna mientras no hay luz, dejando a todos a oscuras hasta que la próxima fecha límite obligue a otro compromiso incómodo.