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Internacional

¡Starmer se queda sin ministros de Defensa como si fueran fichas de dominó en una mesa resbaladiza y el presupuesto militar fuera un plato de lentejas sin chorizo!

11/06, 15:56:03, 5.png

El primer ministro británico Keir Starmer salió a jurar que hará “todo lo necesario” para proteger al Reino Unido, justo después de que su ministro de Defensa, John Healey, tirara la toalla como quien deja el pub a las diez porque no hay más cerveza. Healey se marchó enfadado porque el plan de inversión en defensa se parece más a una rebaja del Black Friday que a un presupuesto serio: fondos por debajo de lo pedido, retrasos eternos y la sensación de que el país va a defenderse con tirachinas y buena voluntad.

En su carta de dimisión, Healey soltó que ni Starmer ni el Ministerio de Finanzas querían poner los recursos que hacen falta “en estos tiempos de amenazas crecientes”. Traducido al español de barrio: “con este dinero ni para comprar balas de fogueo”. Starmer contestó con la típica frase de “haré lo que haga falta”, como el padre que promete llevarte al fútbol pero luego te deja en casa viendo la tele.

Pero la cosa no quedó ahí. Por la tarde también dimitieron el secretario de Estado para las Fuerzas Armadas y una diputada cercana a Healey. Parecía una fuga masiva de la cocina cuando se quema el arroz. Todo esto justo una semana antes de una elección parcial que podría convertir a Starmer en el líder laborista más corto de la historia, con Andy Burnham ya calentando motores en el Gran Mánchester como el candidato que llega con ganas de revancha.

Healey avisó de que sin un plan decente las fuerzas armadas perderían preparación, aumentarían los riesgos para los soldados y el país acabaría menos seguro que un coche sin frenos bajando una cuesta. Starmer promete modernizar el ejército, pero con el presupuesto actual parece que van a transformar los tanques en bicicletas eléctricas para ahorrar.

En resumen: el Reino Unido se queda sin ministro de Defensa, sin plan de inversión y con Starmer prometiendo seguridad mientras los dimisionarios salen por la puerta como clientes que no pagan la cuenta. Si sigue así, dentro de poco el país se defenderá con un “por favor, no nos invadan” y mucha educación británica.