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Internacional

¡Israel y Hezbollah firman la paz… pero con los dedos cruzados y una bomba debajo de la mesa!

19/06, 09:06:04, 1.png

Resulta que, después de una noche de fuegos artificiales digna de las Fallas de Valencia pero con misiles de verdad, Israel y el grupo libanés Hezbolá decidieron que ya era hora de parar el jaleo. Un funcionario yanqui soltó la noticia entre sorbo y sorbo de café: alto el fuego inmediato, negociado a toda prisa para que nadie se enfade más de lo normal.

Todo empezó cuando aviones israelíes convirtieron parte del Líbano en un concurso de destrucción masiva: veintiún muertos locales y cuatro soldados israelíes que no volverán a contar batallitas. Netanyahu, con cara de quien ha perdido la final de la Champions, amenazó con cobrar “un precio muy alto”. Mientras tanto, su ministro de Seguridad Nacional, el inefable Itamar Ben Gvir, soltó el clásico: “Que arda todo Líbano”. En Teherán, el canciller iraní levantó una ceja y murmuró algo sobre “guerra permanente”, como si estuviera viendo un capítulo repetido de una telenovela venezolana.

La gente del sur libanés, por supuesto, hizo lo que cualquier persona sensata haría: meter colchones, neveras y suegras en el coche y salir pitando hacia Sidón, creando atascos que harían llorar al mismísimo alcalde de Madrid. Una señora de sesenta y nueve años lo resumió con elegancia: “Los aviones israelíes no se van nunca del cielo, parecen mosquitos con complejo de divinidad”.

En el plano diplomático, Suiza canceló la reunión entre iraníes y estadounidenses “hasta nueva orden”, probablemente porque nadie quería discutir sobre el programa nuclear mientras las bombas caían como confeti. El memorando de entendimiento, firmado electrónicamente por Trump y el presidente iraní, promete sesenta días de charlas. Sesenta días en los que, según fuentes emiratíes, “podemos llegar a un acuerdo global o a un acuerdo con agujeros más grandes que la deuda pública española”.

Mientras tanto, el estrecho de Ormuz volvió a abrirse como si nada. Veinticinco barcos pasaron el jueves, cinco veces más que la media habitual, porque parece que hasta los petroleros tienen prisa por volver al trabajo. Irán ya avisó: si quieres pasar, avisa con cuarenta y ocho horas de antelación y no cobramos… por ahora.

Los precios del petróleo, que habían bajado como las acciones de un banco en quiebra, se estabilizaron en torno a los ochenta dólares el barril. Todo el mundo respira aliviado… hasta la próxima bronca, que llegará tan seguro como que el Real Madrid volverá a quejarse del árbitro.

En resumen: Oriente Medio ha decidido tomarse un descanso para poder odiarse mejor la semana que viene. ¡Qué civilizados!