Claudia Sheinbaum reveló el 22 de junio que los ganaderos mexicanos lograron elevar hasta 30 % sus exportaciones de carne a Estados Unidos pese al cierre de la frontera para ganado en pie por el gusano barrenador. En lugar de rendirse, el sector optó por engordar los animales dentro del país y enviar producto empaquetado desde plantas certificadas, convirtiendo una restricción sanitaria en una oportunidad comercial inesperada.
La estrategia incluyó coordinación constante entre Chiapas y otras entidades con las autoridades de Washington, mientras se prepara la inauguración de una nueva planta de mosca estéril el 26 de junio para combatir la plaga. Sheinbaum detalló que las ventas de carne procesada crecieron entre 23 y 30 % en el último año, demostrando que la adaptación rápida permitió mantener e incluso ampliar la presencia en el mercado estadounidense sin depender del envío de reses vivas. El método de insecto estéril, respaldado por la FAO y la OIEA, busca reducir la reproducción del gusano mediante machos irradiados, una técnica que ya ha funcionado en otros países y ahora se aplica en territorio mexicano con apoyo técnico internacional.
El cierre de la frontera lleva cerca de un año y ha afectado también a Centroamérica, pero los productores nacionales respondieron reforzando vigilancia epidemiológica y diversificando sus envíos. La nueva instalación en Chiapas representa un paso concreto para cumplir los requisitos sanitarios de Estados Unidos y recuperar el comercio de ganado vivo sin perder el impulso actual de las exportaciones procesadas.
Al final, el gusano terminó sirviendo de recordatorio involuntario de que México puede transformar una plaga en un negocio más limpio y rentable que antes.