Claudia Sheinbaum dejó en claro que los funcionarios de Morena no pueden mezclar horario laboral con actividades partidistas, y señaló directamente al titular de Fonatur, Sebastián Ramírez Mendoza, por haber asistido a una reunión del partido en Acapulco durante su jornada. La mandataria recordó que quien ocupa un cargo público debe dedicarse exclusivamente a ese rol o renunciar para dedicarse a la militancia.
La aclaración surgió tras la mención en la conferencia matutina sobre el encuentro en Guerrero, donde Ramírez Mendoza participó con la dirigencia de Morena. Sheinbaum lo describió como un gran compañero, pero insistió en que durante el horario laboral no corresponde asistir a eventos partidarios, por más que se trate de un militante de primera. La regla es sencilla: el tiempo del gobierno pertenece al gobierno, y cualquier intento de combinarlo con otras tareas queda fuera de lugar.
La presidenta reiteró su postura pública de que un servidor público no puede simultáneamente cumplir funciones oficiales y realizar labores de partido. Quien desee dedicarse a la militancia debe dejar el cargo, sin excepciones ni interpretaciones flexibles. Esta exigencia busca mantener la separación entre las responsabilidades institucionales y las actividades políticas, evitando que los horarios de oficina se conviertan en espacios para reuniones de partido.
Al marcar esta línea, Sheinbaum refuerza el orden interno y evita que el servicio público se diluya entre compromisos cruzados. El mensaje resulta directo y sin rodeos, recordando que los cargos exigen dedicación completa mientras duren.