Carlos Bonavides, el eterno Huicho Domínguez, decidió que los reflectores del teatro ya no bastan y anunció su candidatura a diputado federal por Morena. En entrevista con Eden Dorantes, el actor confirmó que buscará el cargo sin tener vínculos formales previos con el partido, aunque su paso como concejal en Azcapotzalco le sirve de trampolín para saltar a la arena nacional. El comediante enfrenta los mismos apuros económicos que cualquier mexicano y admitió que el salario mínimo no le alcanzaría ni para el café.
A pesar de la precariedad, Bonavides mantiene varios frentes abiertos. Ayer grabó para el programa de Abelito y hoy regresa a Riquísimos, donde tiene contrato para varios capítulos. También prepara una telenovela y, en un mes y medio, presentará su primer libro titulado “Pónganle alcohol en el ombligo”. La obra narra una borrachera de tres días que inicia en un gran premio y termina entre los tiraderos de Ciudad Nezahualcóyotl, todo narrado con tono cómico y un capítulo sobre una experiencia paranormal que, según el autor, fue lo más difícil de escribir.
Además de la actuación, imparte clases y realiza videos promocionales. Orgullosamente recibe la tarjeta de Bienestar cada dos meses y asegura que es la primera vez que el gobierno apoya directamente a la gente de su edad. Con esa combinación de oficios, Bonavides busca convencer a los votantes de que su experiencia en escenarios y platillos lo prepara para legislar.
Al final, el actor promete llevar al Congreso el mismo ritmo que domina en la televisión, donde las risas y los problemas se resuelven en capítulos de una hora. Su candidatura añade un toque de comedia a la contienda sin alterar el orden establecido.