El Gobierno de Lituania ha presentado su dimisión en bloque este martes, tal y como se hace cuando la coalición se rompe por algo tan absurdo como discutir sobre quién paga las balas. Es el segundo Ejecutivo que se va a la porra desde las elecciones de octubre de 2024. La primera ministra, Inga Ruginiene, que llevaba menos de un año al mando de una alianza de centroizquierda más inestable que una mesa coja, ahora pasará a dirigir un gobierno en funciones mientras su compañero Mindaugas Sinkevicius, líder de los socialdemócratas, se prepara para ocupar el sillón principal.
Durante una reunión en Vilna, los ministros aprobaron la resolución como quien firma un divorcio exprés y se lo comunicaron al presidente Gitanas Nauseda, que aceptó la dimisión sin poner cara de sorpresa. Ahora el mandatario tiene quince días para proponer un nuevo candidato al Parlamento, y todo apunta a que lo hará este mismo jueves. Mientras tanto, los ministros seguirán calentando el asiento de forma interina, como empleados de un bar que siguen sirviendo cañas aunque el local ya haya cerrado.
La crisis estalló cuando los socialdemócratas rompieron con su socio minoritario, el populista Amanecer de Nemunas, por no ponerse de acuerdo ni en cómo defender el país. Los de Nemunas se negaron a apoyar la construcción de un campo de entrenamiento militar y protestaron contra el gasto en defensa, que en Lituania alcanza el 5,38 % del PIB, el porcentaje más alto de toda la OTAN. O sea, que mientras el resto de Europa discute si subir un poquito el presupuesto militar, Lituania ya está comprando tanques como si fueran churros.
Sinkevicius, de 45 años, ha defendido la dimisión diciendo que es “el camino correcto para el partido y para el país”, sobre todo porque las diferencias ideológicas con los ultraconservadores de Nemunas eran más grandes que un abismo. El líder de esa formación, Remigijus Zemaitaitis, tiene una condena pendiente por incitar al antisemitismo, lo que no ayuda precisamente a mantener la coalición.
Se espera que el nuevo Gobierno, que se anunciará en los próximos días, incluya al menos cuatro cambios ministeriales. Las carteras de Energía, Sanidad y Agricultura pasarán a manos de Demócratas por Lituania, la formación progresista que sustituye a Amanecer de Nemunas. Mientras tanto, Ruginiene volverá a su puesto anterior como ministra de Asuntos Sociales, como quien regresa al despacho después de un intento fallido de ascenso.
En resumen: Lituania cambia de gobierno porque unos no querían gastar tanto en defensa y otros sí, y todo acaba con dimisiones, reproches y la sensación de que los políticos bálticos se parecen cada vez más a una telenovela de sobremesa española… pero sin pausas publicitarias.