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Internacional

¡Roberto Sánchez no reconoce la victoria de Keiko Fujimori y monta el numerito del siglo: “fraude en desarrollo” mientras cuenta los votos como si fueran caramelos robados!

23/06, 14:04:35, 4.png

El candidato de izquierda Roberto Sánchez soltó este martes que no aceptará los resultados de las elecciones presidenciales en Perú porque, según él, hay un “fraude en desarrollo” que beneficia a la derechista Keiko Fujimori. En plena conferencia de prensa, el hombre llamó a una “resistencia patriótica” y convocó a sus seguidores a salir a la calle en los próximos días para protestar contra los organismos electorales, como si el país fuera un reality show donde el que pierde grita “¡me robaron!” antes de que cuenten el último voto.

Con el 99,718 % de las papeletas revisadas, Fujimori, que se presenta por cuarta vez al sillón presidencial, lleva una ventaja de apenas 40.468 votos sobre Sánchez. Ella tiene el 50,110 % y él el 49,89 %. Una diferencia tan estrecha que parece más un empate técnico en una pelea de gallos que una elección nacional. Sánchez acusa a la ONPE, a la cancillería y a la campaña de Fujimori de haber manipulado el voto de los peruanos en el extranjero, donde la candidata sacó una ventaja que él considera sospechosa.

“En estas condiciones de transgresión a las normas no reconoceremos el gobierno de la señora Fujimori”, declaró Sánchez, anunciando que llevará el caso hasta las instancias internacionales de derechos humanos. Mientras tanto, pidió que se detenga el conteo de votos impugnados y llamó a las “fuerzas democráticas” a recuperar la democracia antes de que Fujimori y su partido sigan controlando el Congreso, tal como han hecho en los últimos años con destitución de presidentes y leyes que, según sus críticos, han debilitado la lucha contra el crimen.

Fujimori, por su parte, mantiene el silencio mientras su partido Fuerza Popular ya se llevó 22 senadores y 41 diputados en el nuevo Congreso bicameral. Sánchez y su Juntos por Perú obtuvieron 14 senadores y 32 diputados. Ambos candidatos habían evitado reclamar victoria o aceptar derrota hasta el final del escrutinio, pero ahora Sánchez parece dispuesto a convertir el balotaje del 7 de junio en una telenovela de enredos con movilizaciones, recursos internacionales y acusaciones de fraude incluidas.

En resumen: Perú vive otro capítulo de su eterna soap opera electoral, donde el que queda segundo grita “¡fraude!” como si fuera un hincha de fútbol tras un penalti dudoso, y los organismos electorales se convierten en villanos de turno. Todo muy serio, muy adulto y muy propio de un país donde hasta para contar votos hay que preparar la resistencia patriótica… y el siguiente capítulo.