El 23 de junio Roberto Velasco reunió a embajadores mexicanos y al equipo directivo de la SRE para reforzar la imagen del país ante el mundo. El funcionario pidió transmitir con claridad los resultados del gobierno de Claudia Sheinbaum en bienestar, seguridad y desarrollo económico, además de posicionar a México como nación democrática, productiva y estable. El objetivo es destacar el Plan México y los polos de desarrollo como parte de una estrategia que presenta al país como uno de los motores industriales del planeta.
Ese mismo día Roberto Lazzeri asumió la embajada en Washington con tres prioridades concretas: proteger a la comunidad mexicana, impulsar la prosperidad compartida de América del Norte y construir acuerdos que beneficien a ambos países. Su llegada coincide con la revisión del T-MEC que inicia el primero de julio, cuando México, Estados Unidos y Canadá intercambiarán posturas sobre la duración del tratado. Lazzeri respondió a las preguntas sobre posibles dificultades con la misma instrucción de Sheinbaum: cabeza fría ante todo. El diplomático recordó que Norteamérica es más fuerte con el acuerdo y que México deberá convencer a sus socios sin ceder terreno.
Lazzeri aclaró que el Plan México no busca sustituir al T-MEC, sino complementar sus beneficios mediante la reindustrialización y mayor resiliencia económica. Antes de su ratificación delineó ejes de trabajo que incluyen atención consular, migración, inversión, seguridad, frontera y diplomacia cultural. Marcelo Ebrard participará en la reunión del primero de julio junto con Jamieson Greer y las autoridades canadienses.
Al final, la diplomacia mexicana avanza con orden y sin dramatismos innecesarios, recordando que los embajadores no venden ilusiones sino resultados concretos de un gobierno que mantiene el control de su agenda internacional.