El líder norcoreano Kim Jong Un soltó durante el lanzamiento del destructor Choe Hyon que su armada ya va por el camino nuclear sin desviaciones, como si estuviera armando un portaaviones con fuegos artificiales y misiles de supermercado. Según la agencia oficial, el programa para equipar la Marina con armas nucleares sigue su curso “previsto”, y ahora planea construir cruceros de 10.000 toneladas uno tras otro, empezando por el Kang Kong, para que la fuerza nuclear pueda operar en modo “multifacético y eficiente”, que en lenguaje de dictador significa “que vuele todo si se me antoja”.
Kim presumió que el Choe Hyon llevará “las armas más poderosas posibles”, como si estuviera decorando un yate de lujo con ojivas en vez de luces de neón. El plan es fabricar cada año dos navíos superiores al actual, incluyendo esos monstruos de 10.000 toneladas que, según él, mantendrán a Corea del Norte lista para cualquier cosa. Los analistas ya imaginan los barcos saliendo del astillero de Nampo con forma de dragón nuclear y nombres que suenan a villanos de serie animada.
Mientras tanto, el resto del mundo mira el anuncio como quien ve a un niño presumiendo su colección de pistolas de agua cargadas con nitroglicerina. Kim sigue vendiendo la idea de una armada invencible mientras su país apenas tiene combustible para que los generales vayan al baño, pero el show debe continuar: más barcos, más bombas y más discursos grandilocuentes que terminan con el clásico “misión cumplida” coreano, aunque todo siga pareciendo un desfile militar filmado con un celular de 2008.