¡Petro acepta la derrota pero amenaza con “resistencia pacífica” y culpa a Trump de todo, como si las elecciones fueran un capítulo de “Betty la Fea” con misiles yanquis de por medio!
En un discurso digno de una telenovela de las ocho, Gustavo Petro anunció que empezará el empalme, se retirará y quizás montará una “resistencia pacífica” porque, según él, Abelardo De La Espriella ganó gracias a la mano larga de Donald Trump y su dinero de narcotraficantes y genocidas. El presidente saliente comparó las votaciones colombianas con las de Rumanía, donde anularon todo por injerencia rusa, y se preguntó por qué aquí no se anula nada cuando “un presidente extranjero confesó que gracias a él ganó un ciudadano estadounidense que besó la bandera gringa”.
Petro denunció que la soberanía nacional fue derribada con software, plata y lealtades importadas, igualito que en Palestina o Irán, pero sin misiles, solo con chequeras y programas de conteo. Aun así, prometió obedecer a los jueces de escrutinio porque “cumple su palabra”, aunque dejó claro que se le va la patria soñada y llega “la mafia armada matando pueblo”. De Iván Cepeda dijo que nunca fue guerrillero, solo leía libros de filosofía y poesías, y que su padre cayó con balas made in USA disparadas por uniformados locales.
El resultado es otro sainete criollo: un mandatario que acepta la derrota pero grita intervención extranjera como si estuviera en una asamblea estudiantil, un país que queda “empatado” según él y millones de votantes que, al parecer, detuvieron misiles y dólares solo con su presencia. En Colombia, hasta la transición de poder termina pareciendo una pelea de barrio donde el que pierde jura que volverá con libros de poesía y resistencia pacífica, mientras el resto sigue esperando que al menos no suban los impuestos antes del próximo empalme.