Rafael Márquez, ahora asistente de Javier Aguirre en la selección mexicana, revive un capítulo personal cuando el equipo enfrente a Ecuador en los dieciseisavos del Mundial 2026. Su primer partido con el Tricolor ocurrió precisamente ante ese rival, y el recuerdo regresa con la precisión de un cronómetro que nunca se descompone. Esta vez el escenario será el Estadio Azteca, donde el michoacano busca repetir la victoria desde el banquillo.
El debut se produjo en un amistoso que México ganó 3-1. Márquez ingresó al minuto 61 en lugar de Carlos Turrubiates, mientras Jared Borgetti también estrenaba la camiseta mayor. Los goles corrieron por cuenta de Eustacio Rizo, Borgetti y Damián Álvarez. Aquella tarde marcó el inicio de una trayectoria que lo llevó a clubes europeos y a consolidarse como referente del futbol nacional. Hoy, desde el cuerpo técnico, aporta la misma intensidad pero con la ventaja de observar el partido desde una perspectiva más amplia, como quien ya conoce todos los atajos del campo.
La Federación Mexicana de Futbol contempla que Márquez asuma la dirección técnica una vez que concluya el ciclo de Javier Aguirre. El plan incluye una transición ordenada, formación de talento desde fuerzas básicas, integración de exjugadores en áreas técnicas y análisis de datos para decisiones precisas. El objetivo apunta al Mundial 2030 con una plantilla equilibrada entre juventud y experiencia, bajo una identidad de juego definida.
El partido contra Ecuador adquiere así un tono de reencuentro improbable, donde el balón podría reconocer a su antiguo adversario y decidir comportarse con mejor humor esta vez.