La opositora y flamante Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, soltó ayer desde Panamá que hará “lo que tenga que hacer” para entrar al país y ayudar a las víctimas de los dos terremotos que dejaron el suelo como un colador. Según ella, el gobierno de Delcy Rodríguez cerró el espacio aéreo justo después de los sismos solo para que no aterrice, como si su presencia fuera más peligrosa que otro temblor de 4.6. Ahora que ya reabrieron algo, Machado insiste: “Estoy lista, cerca y dispuesta a lo que sea para meterme allá”.
En plan MAD adulto: imagínate a María Corina disfrazada de mensajera del Nobel con la medalla colgando como un llavero de discoteca, intentando colarse en un vuelo humanitario mientras el gobierno le grita desde la torre de control “¡ni lo sueñes, que esto ya está bastante movido!”. Los perros de rescate y las bolsas mortuorias entran sin problema, pero para ella no hay hueco ni en la bodega.
El resultado es una opositora en modo infiltrada, un gobierno que usa el ébola y los temblores como excusa política y un país que sigue temblando mientras ella promete entrar por la puerta de atrás. ¡Feliz regreso negado, que os den con el pasaporte!