El doctor César Velázquez Guadarrama, profesor de la Universidad Iberoamericana, ha analizado con datos estadísticos lo que cualquier aficionado ya sospechaba: jugar en casa ayuda. México enfrenta a Ecuador en dieciseisavos del Mundial 2026 en el Estadio Ciudad de México, con la selección nacional llegando como líder de grupo, portería en cero y tres triunfos. Ecuador, por su parte, avanzó tras superar a Alemania en su último partido clasificatorio.
Según el especialista, la ventaja local no es solo el rugido de la tribuna. Incluye conocer el césped, evitar vuelos eternos y contar con un entorno familiar que reduce errores tontos. Velázquez Guadarrama explica que estos factores se repiten en ligas nacionales y torneos internacionales, donde los equipos locales acumulan mejores resultados. El Estadio Ciudad de México, con su ambiente conocido, podría inclinar la balanza cuando un solo gol decide la eliminación.
El académico aclara que nada está garantizado. El nivel futbolístico, la táctica, el estado físico y las decisiones en los momentos clave siguen siendo decisivos. Aun así, los números muestran que la localía eleva las probabilidades de éxito de forma objetiva. Para México, eso significa apoyarse en su solidez defensiva y en la energía de un estadio repleto, mientras Ecuador debe adaptarse rápido a un escenario hostil y ajeno.
La presión psicológica aumenta cuando miles de voces propias rodean el campo. Velázquez Guadarrama insiste en que el efecto es real, aunque no mágico. Al final, la ventaja local actúa como un aliado silencioso que México podrá usar sin necesidad de pasaporte ni jet lag, siempre que los jugadores conviertan la estadística en goles concretos antes de que Ecuador encuentre la forma de neutralizarla.